Tenemos que dar a conocer el Corazón de Jesús por nuestro corazón. Padre Valentín Salinero, S.J. ...................................................Tenemos que dar a conocer el Corazón de Jesús por nuestro corazón. Padre Valentín Salinero, S.J.

     
     
 


HISTORIA DEL COLEGIO

Llegada de las Religiosas del Apostolado a la República Dominicana

Hace ya 58 años que las Religiosas del Apostolado pisaron tierras dominicanas. Era un 13 de noviembre de 1943. Imaginemos aquél día en que estas mujeres hacían su entrada al pueblo en un abierto y antiguo jeep que, dando tumbos, se deslizaba por la carretera internacional, en proceso de construcción. Por esta vía, y bajo un sol ardiente, hicieron su entrada a Dajabón donde el pueblo congregado, junto a autoridades civiles y militares, les dieron la bienvenida. Luego, acompañadas por la Banda de Música, bajo aplausos y vítores, entraron a la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario, donde se cantó un “Te Deum” en Acción de Gracias al Señor que les enviaba estas Religiosas al pueblo. Así se cumplía la esperanza del Padre Valentín Salinero S.J. de que sus Religiosas Apostolinas fueran a aquellos lugares donde nadie quería ir.

En aquel entonces atravesaba Dajabón, y todos los pueblos que hacían frontera con Haití, una situación conflictiva por la expulsión y matanza de los haitianos decretada por la dictadura de Trujillo. Se hablaba para entonces de la dominicanización de la frontera que se había venido haitianizando por su prolongado contacto con los habitantes del vecino país.

Resulta casi imposible narrar las dificultades que encontraron las Religiosas al comienzo de su misión en la frontera, pero de seguro nunca olvidarán sus baños en el Masacre y los burritos en que se desplazaban a diario para repartir agua a la población.

La Fundación del Colegio del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús

Años más tarde los Obispos Dominicanos manifestaron la conveniencia de que se fundaran más colegios católicos en el país, principalmente en la capital. Esta idea fue vista con mucho agrado por las Religiosas Apostolinas, sobre todo por las Hermanas que vivían en Dajabón, ya que de esta manera se sentirían más apoyadas con otra comunidad de Religiosas en el país.

Así, luego de muchos diálogos, cuestionamientos e ilusiones, el Colegio de Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús abrió sus puertas a la Sociedad Dominicana el 15 de Septiembre del año 1951, con una matrícula de 110 alumnos, impartiendo docencia hasta el quinto grado de la educación básica, en su primera sede ubicada en la Calle César Nicolás Penson #50, de la entonces Ciudad Trujillo.

Primera Sede del Colegio



Es importante destacar que en sus inicios
el Colegio ofreció internado y semi-internado mixto. En el año 1961 se tomó la decisión de no continuar con la modalidad de internado y semi-internado, considerando la importancia primordial del compartir familiar en la educación de los niños y jóvenes. Dos años después, tomando en cuenta las consideraciones de la Iglesia Católica de ofrecer educación separando los sexos, el Colegio decidió ofrecer educación para la población femenina.

Desde sus inicios, el Colegio tuvo buena acogida por su misión educativa comprometida con la excelencia en los valores humanos y cristianos, por lo cual en los años siguientes fue necesario alquilar tres casas más para
llevar la enseñanza hasta el octavo grado del nivel básico.

Funcionar en diversos locales traía ciertas dificultades que era necesario superar para continuar ofreciendo una educación de calidad, por lo cual se consideró la urgencia de construir un edificio adecuado a las necesidades de la creciente población estudiantil. Se pidió un préstamo al Banco Agrícola y, en el año 1959, se concluyó la construcción del edificio que actualmente nos alberga, ubicado en la Avenida Bolívar #165.

Edificio 1959Un segundo edificio fue construido dentro del mismo solar, habilitándose para funcionar en el año escolar 1994-95.

Edificio 1995

Y, recientemente, en el año escolar 2000-2001 hemos podido disfrutar de un nuevo acceso al Colegio por la Calle César Nicolás Penson.


La primera Directora fue la Madre Hilda de la Campa (q.e.p.d.), Religiosa del Apostolado de nacionalidad cubana. El Señor la llamó a su presencia mientras aún ejercía su labor directiva.

Con el paso del tiempo, en una sociedad con nuevos paradigmas y desafíos, se evaluó el proceso llevado a cabo, se reconsideró la idea de ofrecer educación mixta y nuevamente en el año 1986 el Colegio del Apostolado abrió sus puertas a la población estudiantil masculina. Este proceso se inició aceptando varones únicamente en primer grado de Básica, de modo que fuera posible ir creando un ambiente adecuado para el desarrollo de los estudiantes. Así, la primera graduación, de 7 bachilleres, tuvo lugar con la promoción del año escolar 1957-58. La primera graduación mixta, de 52 bachilleres, se realizó con los jóvenes de la
promoción 1997-98.

En este año 2002 -2003 se celebra el 51 aniversario de la Fundación de nuestro Colegio del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús. Damos gracias a Dios por estos años de vida y servicio, en el que hemos entregado a la sociedad dominicana más de 2000 egresados, y queremos seguir creciendo como un Centro Educativo acorde con los nuevos tiempos y comprometido con la construcción de un mundo mejor, donde podamos ver cumplido el lema que nos dejó nuestro Padre Fundador: “VENGA A NOSOTROS TU REINO”, un Reino de amor, justicia y fraternidad.

FILOSOFIA DEL CENTRO

La filosofía del Colegio del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús toma como punto de partida lo que nos dice el Concilio Vaticano II en la declaración Gravissimum Educationis en los artículos 1 y 5 de Educación Cristiana de la juventud: “la verdadera educación cristiana se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de la sociedad”, por lo tanto, la escuela “en virtud de su misión, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura cultivado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara para la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición, contribuyendo a la comprensión mutua, siendo un Centro desde cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, cívica y religiosa, así como la sociedad civil y toda la comunidad humana”.

El documento de Medellín, en el número 19, nos interpela a reconocer el valor de la escuela en el proceso de transformación de la sociedad cuando afirma que es fundamental “partir de la escuela para llegar a la comunidad, transformando la misma escuela en centro cultural, social y espiritual de la comunidad; partir de los hijos para llegar a los padres y a las familias; partir de la Educación Escolar para llegar a los demás medios de educación”.

Frente a los nuevos paradigmas que el Centro está llamado a trabajar, el documento de Puebla, en los números 363 al 366, nos invita a descubrir “la necesidad de confrontar los nuevos valores educativos con Cristo”. Y nos afirma que “se trata de hacer crecer la persona según las exigencias de los nuevos valores”, de aquellos valores de solidaridad, fraternidad y justicia que tanto necesita nuestra sociedad.

El documento de Santo Domingo, en el número 271, recoge el sentir de los Obispos frente a la educación con las siguientes afirmaciones: “La educación es la mediación metodológica para la evangelización de la cultura. Nos pronunciamos por una educación cristiana desde y para la vida, en el ámbito individual, familiar y comunitario, y en el ámbito del ecosistema, que fomente la dignidad de la persona humana y la verdadera solidaridad. Educación a la que se integre un proceso de formación cívico- social inspirado en el Evangelio y en la doctrina social de la Iglesia ”. Hay que “transformar la escuela católica en una comunidad centro de irradiación evangelizadora, mediante alumnos, padres y maestros. Nos empeñamos en fortalecer la comunidad educativa, y en ella, un proceso de formación cívico – social, inspirado en el Evangelio... que responda a las verdaderas necesidades del pueblo.”

De la misión evangelizadora de la Iglesia nace la misión de las Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón del Jesús : “revelar a los hombres y mujeres el amor de Dios nuestro Padre. Amor que se hizo visible y tangible en la persona de Jesús”. (Constituciones #1)

Nuestro Centro Educativo busca formar “hombres y mujeres testigos del Evangelio, que liga indisolublemente amor de Dios y servicio a los hermanos” (Constituciones #3), convirtiéndose en fuente de amor y justicia con sus actitudes cotidianas. “Nuestra experiencia fundacional nos orienta con especial dedicación a la formación integral humana-cristiana de la niñez y la juventud” (Constituciones # 14).

El P. Valentín Salinero fundó la Congregación de Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, en Cuba, en el año 1891. Lo hizo como respuesta a la situación de un pueblo desprovisto de derechos, de educación y evangelización. A través de la escuela ve un medio eficaz para la evangelización y la transformación social de las zonas más necesitadas y abandonadas.

Desde entonces compartimos la misma misión de la Iglesia : Evangelizar. Y dentro de la Iglesia , evangelizar con un carisma específico: “tenemos que dar a conocer el amor del Corazón de Cristo por nuestro propio corazón” (Constituciones #21; Nuestra Senda #58, 15).

La devoción al Corazón de Jesús marca en la espiritualidad que queremos transmitir y compartir con cuantos con nosotros trabajan: (Constituciones #12)

La centralidad en la Persona de Jesús,

La primacía del amor con sus exigencias de justicia,

La prioridad de los pobres y sencillos en su evangelización.

Nuestro proyecto educativo quiere reflejar la fidelidad a las opciones fundamentales, como es la opción preferencial por los pobres y el testimonio de la justicia. “Asegurar a todo niño una educación respetuosa de su pleno desarrollo, y defender la libertad de enseñanza y el derecho de los padres a sus legítimas exigencias” (Gravissimun Educationis 6; Escuela Católica 82; Medellín 20).

La Iglesia reconoce “en la escuela un medio privilegiado para la formación integral del hombre, en cuanto que ella es un centro donde se elabora y se transmite una concepción específica del mundo, del hombre y de la historia” (Escuela Católica 8). Para esto nos proponemos en el Colegio del Apostolado en “crear en su seno una atmósfera (o un ambiente) en la que cada alumno se sienta a una fe cada vez más viva y más madura para llegar gradualmente a las disposiciones por las cuales podrá asumir las responsabilidades de su bautismo” (Escuela Católica # 47).

La fidelidad al carisma fundacional nos compromete a hacer del Colegio del Apostolado un centro de pastoral evangelizadora, que impulse una “transformación social”: un ser humano nuevo y una nueva sociedad, donde el amor y la justicia del Corazón de Cristo tengan la primacía; donde la fraternidad y la solidaridad se hagan realidad.

Para las Religiosas del Apostolado, la razón de ser y estar en el campo educativo, es la de evangelizar forjando nuevos corazones que transformen la sociedad desde los sentimientos del Corazón de Cristo. “Una comunidad que se ha propuesto como fin el amor y la justicia en servicio universal de los hombres” (Constituciones #24). Un elemento que consideramos esencial para “la eficacia apostólica es la esmerada preparación y una permanente actualización a las exigencias de tiempo y lugar”(Directorio # 45).

Apuntamos hacia un proyecto de persona que coloca a Jesús como modelo para alcanzar la plenitud de la realización humana y su fin último. “Porque en Jesús, modelo de Hombre perfecto, es en el que todos los valores humanos encuentran su plena realización y su unidad armoniosa” (Escuela Católica # 35).

La persona nueva que aquí buscamos potenciar, es aquella que, conectando vitalmente con los sentimientos del Corazón de Cristo, vive arraigado en los valores del Reino:

Da la primacía al amor de Dios, de donde se desprende el amor a sí mismo, a los demás y al mundo que les rodea.

Ama la justicia y la promueve, y se coloca ante la realidad con sentido crítico y creativo, manifestando coherencia de fe-vida.

Es para los demás, con un corazón solidario con los más pobres y necesitados, porque ha desarrollado un espíritu evangélico y misionero, el espíritu solidario.

En nuestro proyecto “la familia es imagen de Dios, que está llamada a vivir en íntima comunidad de vida y amor. Amor que es comunión y participación. Teniendo como modelo el amor Trinitario”. (Puebla # 582; Santo Domingo # 212). La familia está llamada a transmitir y educar en los valores auténticamente humanos y cristianos. En este sentido los padres de familia son los primeros y principales educadores de sus hijos. Una familia cristiana que eduque a los hijos en la fe y compromiso con la Iglesia y la transformación del mundo. En el proyecto de familia que queremos impulsar, colocamos a Jesús en el corazón de la familia, como guía y maestro.

Formando a las personas y la familia según la visión cristiana, estamos creando una sociedad más fraterna, justa y solidaria. Pretendemos por el anuncio de la Buena Nueva transformar desde dentro las estructuras de la sociedad pluralista, que respeten y promuevan la dignidad de la persona humana, y le abran la posibilidad de alcanzar su vocación como hijos de Dios y hermano de los otros entre sí.

Nuestro esfuerzo pedagógico se orienta hacia la construcción de una sociedad animada por los valores del Evangelio. Por eso nos esforzamos en la selección de experiencias educacionales que contribuyan a la formación de la justicia, el respeto y l a defensa de los derechos de todos, de solidaridad y apoyo mutuo; de sentido cívico y ciudadanía; participación y libertad, de corresponsabilidad y análisis sereno, crítico-constructivo. “Seamos forjadores de corazones nuevos en los que arraigue el Reino de Verdad y de Vida, Reino de santidad y gracia, Reino de Justicia, de amor y de paz, haciendo realidad nuestro lema Venga a nosotros tu Reino” (Directorio # 8).

Siendo nuestro fin principal la extensión universal del reino en los corazones y en la vida de los hombres, “buscamos siempre los medios más eficaces para cada situación concreta” (Constituciones # 70). Como Iglesia Dominicana en contexto latinoamericano nos urge impulsar una Nueva Evangelización que proclame sin equívocos, el Evangelio del amor, de la justicia, de la misericordia y la solidaridad. Una Nueva Evangelización que hace una opción “firme e irrevocable” por los pobres, impulsa la promoción humana y hace de la cultura una cultura cristiana. (Confrontar introducción Documento Santo Domingo). una evangelización que “cale hondo en el corazón de las personas y de los pueblos; por eso, su dinámica busca la conversión personal y la transformación social” (Puebla #362)

Realizar este Proyecto Educativo Apostolino, nos exige una educación fundamentada en los valores evangélicos. Una educación:

desde el amor y la libertad, que sea humanizadora, integral y liberadora.

para la justicia, que desarrolle un sentido crítico-constructivo.

para la solidaridad, el servicio y el compromiso.

de tipo personalista y dialogal, en la que se pretende formar hombres para el cambio, sujetos de su propio desarrollo, con mentalidad participativa y comunitaria.

inspirada en el mensaje cristiano forme hombres y mujeres creyentes, cuya fe se manifieste en obras de justicia, en el compromiso por construir una sociedad más justa, donde cada persona se le reconozca su dignidad de hijos e hijas de Dios.

que tenga como columna vertebral el proceso de la educación de la fe, donde la evangelización es el centro y motor de toda acción, estructura, orientación y dirección.

que integre la fe-vida, fe-justicia; fe-cultura.

El Proyecto Educativo Apostolino exige, además, la comunión e integración de todos los miembros de la comunidad educativa, que identificados con el espíritu de nuestro carisma, impulsen el ideal de este proyecto. Es vital en este sentido el papel del educador como gente dinamizador del Proyecto Educativo-Pastoral.

“La colaboración responsable para llevar a cabo el común Proyecto Educativo, es considerado como deber de conciencia para todos los miembros de la comunidad educativa: maestros, padres de familia, alumnos, personal administrativo; cada uno según las responsabilidades y funciones que le atañen, esto se convierte en signo para todos” (Escuela Católica # 61).

La opción por un centro católico y por tanto la opción por un Centro Apostolino implica que, tanto los padres como los alumnos, profesores y demás personal colaborador, aceptan las líneas educativas del Centro y la filosofía que aquí se presenta.

Este Proyecto Educativo-Pastoral asume el compromiso de ir realizando el ideal de la Comunidad Educativa , como la mejor forma de evangelizar y hacer creíble la visión que queremos lograr.

VALORES

Los valores básicos que nos distinguen como Institución Apostolina son:

Justicia concebida como el esfuerzo personal continuo de dar a los demás lo que es debido, de acuerdo al cumplimiento de sus deberes y derechos, propiciando que los demás hagan lo mismo.

Responsabilidad entendida como la capacidad de dar razón de sÍ y responder conciente y honestamente por los propios actos decididos en libertad, cuidando en sí y con los demás la puntualidad, la organización y el cumplimiento constante de los deberes que les son propios según su edad y condición.

Respeto concebido como la actitud de quien actúa y deja actuar, permitiendo la expresión libre de los demás dentro de los parámetros que aseguran una convivencia armónica y espontánea.

Fe entendida como fuente y cima de los valores humanos y cristianos en los que la persona, reconociéndose como hijo/hija de Dios y hermano/hermana de los demás, se compromete a vivir de manera coherente con el estilo de vida de Jesús de Nazareth.

Sencillez concebida como la actitud de autenticidad de la persona que manifiesta con su comportamiento habitual y cotidiano, sus intenciones íntimas. Sin doblez y con transparencia se muestra a los demás tal como es, en forma honesta y sincera.

Excelencia entendida como compromiso perseverante con la superación personal en todas sus dimensiones: biológica, afectiva, intelectual, psicológica y social.

Servicio comprendido como esa capacidad de “darse” a los demás de manera alegre y generosa, haciéndose cercano y disponible ante cualquier necesidad que amerite una actitud solidaria a favor del bien común.

Sociabilidad aprovechando y creando los cauces adecuados para la construcción de un medio ambiente propicio para el fortalecimiento de las relaciones interpersonales entre todos los miembros de la Familia Apostolina.

MISIÓN DEL CENTRO

El Colegio del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús es un Centro Educativo Católico privado de educación básica y media, fundamentado en el carisma de las Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús. La misión del Colegio del Apostolado es la de contribuir con el compromiso evangelizador de la Iglesia en el marco del Sistema Educativo Dominicano, dando a conocer el amor de Dios, nuestro Padre que se hizo visible y tangible en la persona de Jesús. El lema del centro “Venga a nosotros tu Reino” recoge la esencia de la labor educativa orientada a lograr en los sujetos un desarrollo integral que favorezca la consecución de una sociedad más justa y solidaria, propiciando:

El desarrollo integral en el gozo de la autorrealización y la autenticidad personal desde los más profundos valores humanos y cristianos;

El fortalecimiento de la Fe Cristiana , centrada en la persona de Jesús y comprometida con los más pobres y necesitados;

Formación de bachilleres con un alto nivel académico que le permita integrarse al mundo universitario y laboral con un compromiso social de responsabilidad, honestidad y servicio.

PERFIL DEL EGRESADO

Tomando en cuenta la filosofía del Centro, con el Proyecto Curricular que desarrollamos pretendemos ofrecer a la sociedad dominicana jóvenes :

Con claros principios y convicciones de justicia, responsabilidad y respeto por el ser humano y por el medio que le rodea;

Reflexivo/a, sencilla/o, capaz de autoconocerse, aceptarse, y darse a los demás generosa y alegremente;

Con fuertes convicciones de fe, que le constituyen en seguidor de Jesús desde un compromiso solidario con los demás y los más necesitados;

Capaz de dar y recibir amor, reconociendo este don como fuente de felicidad y como base de toda relación humana sana y enriquecedora;

Con alto sentido de fraternidad, acogiendo a los demás sin importar su condición social, económica racial o religiosa;

Comprometida/o con la excelencia en todas sus dimensiones : biológica, afectiva, intelectual, psicológica y social, teniendo siempre como horizonte la transformación de su entorno;

Conciente de la realidad que le circunda, con su gama de acontecimientos sociales, políticos y económicos, y con alto sentido de criticidad frente a esta realidad;

Con actitud de apertura y respeto frente a los valores de otras culturas, sin renunciar a sus propias raíces culturales que van forjando su identidad;

Conciente de la importancia del uso racional de los recursos naturales y promotor de la conservación del medio ambiente;

Capaz de posicionarse en el mundo universitario y laboral con las habilidades tecnológicas que requiere el mundo actual, manteniendo una actitud de libertad y criticidad frente al vasto mundo de la comunicación y la publicidad.


   
 

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