NUESTRAS RELIGIOSAS DEL APOSTOLADO
La Congregación de Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, se fundó en La Habana (Cuba) el 18 de Diciembre de 1891.
Su fundador fue Valentín Salinero S.J. nacido en Alba de Tormes (Salamanca). Destinado desde los primeros años de su vida religiosa a distintos ministerios apostólicos en Cuba, fundó la Congregación, actuando de co-fundadoras cinco Celadoras del “Apostolado de la Oración”, Asociación de la que era promotor. En su vida y escritos dejó el sello de su espíritu ignaciano: humildad, mansedumbre, obediencia, entrega incondicional a la voluntad y “Mayor gloria de Dios”
Surgió la idea de fundar la Congregación para combatir la indiferencia religiosa y la educación laica de la isla de Cuba.
La Congregación se extendió en los primeros años por toda la isla de Cuba y en 1906 se fundó en España, concretamente en San Sebastián y más tarde en Madrid, Zaragoza, Santander , Valladolid y en 1970 en Olivenza (Badajoz).
El año 1943 se comienza la primera misión fronteriza en Dajabón (República Dominicana) y más tarde un Colegio en la Capital , Santo Domingo.
El año 1961 con gran dolor para la Congregación, se tuvo que abandonar la Isla de Cuba, ya que nuestra misión educativa no podía llevarse a cabo. Esta fue la causa de la expansión en otros lugares como , Miami (Estados Unidos), Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Venezuela.
FIN, MEDIOS Y ESPIRITUALIDAD
Es una Congregación apostólica, de espiritualidad ignaciana. Las notas más relevantes de su carisma son:
a) La absoluta centralidad de la persona misma de Jesús.
b) La primacía del amor con sus exigencias de justicia.
c) La prioridad de los “pobres y sencillos de corazón “ en su evangelización
En cuanto Instituto de clara inspiración apostólica e ignaciana sus características principales son:
· La universalidad de fines y medios
· La propagación y defensa de la fe en la extensión del Reino de Cristo, con la adecuada atención a la promoción de la Justicia.
· El mejor servicio en la Iglesia a mayor gloria de Dios.
· La búsqueda comprometida de una vida espiritual que integre eficazmente la contemplación y la acción.
· La estructura apostólicamente ágil y flexible de sus comunidades.
La experiencia fundacional nos orienta con especial dedicación a la formación integral (humano-cristiana) de la niñez y de la juventud.

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